En la travesía, a bordo de un buque de la Armada de Chile, también se desarrollan otros seis proyectos que buscan analizar esta poco estudiada zona del país.

Caracterizar los nutrientes del agua y estudiar cómo se comportan las comunidades de microalgas son algunos de los objetivos de las investigadoras que hasta el 20 de marzo estarán recorriendo la parte oceánica desde el canal de Chacao hasta el cabo de Hornos, a través del Crucero de Investigación Científica Marina en Áreas Remotas (CIMAR).

El CIMAR 29 es un programa que desarrolla el Comité Oceanográfico Nacional (CONA) del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada de Chile (SHOA). Se ejecuta a bordo del buque oceanográfico Cabo de Hornos.

En la travesía científica participan Valeska Vásquez, asistente de investigación del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh); Korín Olivares, asistente de investigación del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP); y Rosario Tagle, estudiante de biología marina de la UACh.

Valeska Vásquez afirma que “esta es la primera vez que un grupo de investigadores multidisciplinarios podemos muestrear conjuntamente la zona oceánica entre el canal de Chacao y el cabo de Hornos. Aquello nos permitirá obtener información inédita”.

La bióloga marina agrega que “en esta oportunidad se busca caracterizar algunas variables oceanográficas e hidrográficas en el extremo austral de Chile. Estamos tomando muestras para analizar en laboratorios algunos parámetros como clorofila-a, material particulado en suspensión, fitoplancton, la alcalinidad del agua y la presencia de distintos nutrientes”.

Este proyecto es liderado por el Dr. Ricardo Giesecke, investigador del Centro IDEAL y académico del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) de la UACh. También participan los investigadores Rodrigo Torres, Andrea Corredor y José Garcés.

Giesecke señala que “esta es una iniciativa única. Los cruceros CIMAR históricamente se han hecho a mar interior, es decir, en todo el sistema de fiordos y canales desde Puerto Montt al sur y en islas oceánicas. Por primera vez se abrió una postulación para hacer un muestreo en las corrientes del Cabo de Hornos, que han sido muy poco estudiadas”.

Respecto al proceso científico que desarrolla el equipo, el doctor en oceanografía detalla que a bordo del buque de llevan a cabo diversos análisis, como análisis de pH y la caracterización de pigmentos de microalgas. Agrega que “después, cuando se bajan del barco, viene la primera fase que es para medir parámetros generales, por ejemplo, la cantidad de materia orgánica e inorgánica particulada que hay en el agua. Eso se analiza después en el Centro IDEAL en Punta Arenas, al igual que la concentración de clorofila total y diversas fracciones de tamaño de las microalgas”.

En el CIMAR 29, que zarpó de Valparaíso el 21 de febrero, también se están desarrollando otros seis proyectos de investigación científica. Giesecke afirma que “hay una enorme cantidad de sensores que van recolectando agua de superficie y van midiendo de manera continua a lo largo de todo el transecto o área de muestreo”. Agrega que gracias al trabajo colaborativo entre los distintos equipos de trabajo “vamos a replicar información para comparar diversas técnicas de medición. De esta forma, tenemos información mucho más robusta, ya que se hacen mediciones con diferentes métodos. Eso nos va a permitir ver cómo se van ajustando los valores dependiendo de la metodología aplicada, validar datos y complementar información”.