La bióloga Sandra Marín, quien dictó la charla “Cómo cultivar el mar de manera sostenible, fue parte de los más de 100 expositores del connotado Congreso Futuro.

Estrechar los vínculos entre los distintos actores de la sociedad, la formación de capital humano y el uso de las tecnologías fueron parte de los planteamientos de Sandra Marín, especialista en ecología y manejo de recursos acuícolas, respecto a la salmonicultura responsable, en el marco de la 13° versión de Congreso Futuro.

La académica del Instituto de Acuicultura de la Universidad Austral de Chile (UACh) de la sede Puerto Montt e investigadora asociada del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) considera relevante observar cómo ha actuado el Estado respecto a eventos que ha experimentado esta industria, que posiciona al Chile como el segundo productor a nivel mundial.

“Si uno estudia la cronología de la industria del salmón en el último período ocurrieron dos crisis relevantes que son de naturaleza socioecológica. La primera fue la crisis del virus ISA, que puso en cuestionamiento la sostenibilidad de la salmonicultura en su sentido más amplio y además fue un hito para el Estado de Chile, que se transforma en un Estado con un rol mucho más regulador”, indica.

Agrega que “posteriormente, en el año 2016 ocurre una nueva crisis producto de una mortalidad masiva de salmones causada por la ocurrencia de un evento de marea roja, que significó de disponer de gran cantidad de peces muertos mar afuera. En ese momento nos dimos cuenta de que éramos incapaces  de adelantarnos a estos eventos, lo cual limita la posibilidad de prevenir y de mitigar consecuencias”

La académica, que destaca la relevancia económica de esta industria por los puestos de trabajo directos e indirectos que se generan en el sur del país, sostuvo que “tenemos la complejidad relacionada a la diversidad de ambientes en los que la salmonicultura opera. Además, la salmonicultura está inserta en un espacio donde convive e interactúa con otras actividades productivas, pero también donde se solapa con otros intereses no productivos como, por ejemplo, las áreas marinas protegidas o los espacios reservados para los pueblos originarios”.

Además, reflexiona que “cuando uno piensa en esta complejidad puede preguntarse cuál es el modelo de gobernanza que necesitamos para poder transitar hacia un futuro sostenible. Esta gobernanza actualmente es centralizada en el Estado. Esto quiere decir que queda poco espacio para las particularidades territoriales. También es sectorial, es decir, que no da cabida a evaluar los efectos que puedan ocasionarse por las interacciones que se desarrollan en el espacio marino”.

La ecóloga, que colabora en mesas público-privadas de acuicultura, sostiene que “también hay que considerar que en la administración de los ecosistemas marinos intervienen bastantes instituciones del Estado y esto dificulta la posibilidad de tomar decisiones en base a un objetivo común y también nos dificulta el hacer un uso eficiente de los recursos que tenemos”.

Propuestas

La académica de la UACh plantea cinco propuestas para transitar hacia una salmonicultura sostenible. Como primera acción señala que “como país debemos concordar en una definición de acuicultura sostenible especialmente ahora que vamos a entrar a discutir la ley de Acuicultura.

“Como segunda propuesta, necesitamos avanzar hacia una evaluación de desempeño de la salmnonicultura más integradora, que traspase la escala espacial de centro de cultivo y nos mueva hacia escalas espaciales donde emergen las sensibilidades socioecológicas de distinta naturaleza”, expone.

Marín, quien dirige el Doctorado en Ciencias de la Acuicultura y coordina estudios de postgrado en la UACh, plantea que la tercera propuesta está relacionada a “cómo el Estado se hace responsable de introducir la tecnología en sus regulaciones. Cómo las industrias, en este caso la salmonicultura, responsablemente asume el uso de estas tecnologías”. También agrega que “es importante el rol de la innovación. Quisiera enfatizar que estamos bastante concentrados en la innovación tecnológica, pero no podemos dejar de lado la innovación social si queremos transitar equitativamente hacia la sostenibilidad”.

Como cuarto planteamiento, la docente plantea los vínculos que deben generarse entre la academia, la industria, la sociedad civil y el Estado. “El punto es cuál es el modelo que nos va a servir para los propósitos de tener una gobernanza que nos de confianza a todos, que sea proactiva y no reactiva, que sea ágil en el proceso de la toma de decisiones y que considere las particularidades territoriales”.

Finalmente, la académica Sandra Marín sitúa a las personas como fundamentales en la industria del salmón. “Hoy día demandamos especialistas, pero no podemos olvidarnos de que estamos enfrentando sistemas complejos que requieren de capacidades que les permitan a estos profesionales insertarse en grupos interdisciplinarios y transdisciplinarios. Es necesario que demuestren capacidades y habilidades para poder poner en marcha los cambios que se requieren para llegar a una sociedad sostenible”, afirmó.