Un nuevo trabajo científico da cuenta de uno de los potenciales impactos  de la crisis climática por el derretimiento de glaciares.

Una investigación publicada en la prestigiosa revista Science of the Total Environment revela cómo los Compuestos Orgánicos Persistentes (COP), sustancias químicas que permanecen en el ambiente, se transportan y se acumulan en las cadenas alimentarias, están siendo degradados por bacterias presentes en aguas de la Antártica.

El Dr. Juan Höfer, oceanógrafo del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh) y académico de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), participó en este estudio que se llevó a cabo en la bahía Fildes.

El investigador señala que este trabajo nace del proyecto del Dr. Cristóbal Galbán, biólogo ambiental y académico del Centro de Genómica, Ecología y Medio Ambiente (GEMA) de la Universidad Mayor (UM), que estudia la dispersión de estos contaminantes y cómo llegan a la Antártica y se intercambian entre la atmósfera y el océano.

“Mirando los datos y los diferentes compuestos, nos dimos cuenta de que algunos tenían menor concentración en el mar, lo que nos indica que hay algo que los está retirando, que los está haciendo desaparecer”, indica Höfer.

El oceanógrafo explica que “estos contaminantes los generamos por actividades humanas. La mayor parte no son locales, no son de la Antártica, sino que vienen de otros sitios y se transportan” y agrega que estos compuestos pueden quedar depositados en el océano o en forma de nieve y hielo.

“Lo que vimos en este trabajo es que a medida que empieza a haber más derretimiento en estas zonas costeras, que tienen glaciares cerca o nieve alrededor, puede haber una entrada secundaria de estos contaminantes, no solo por la interacción con la atmósfera, sino que por los aportes que van desde la nieve y el hielo”, asegura.

El científico también menciona que “lo que más nos llamó la atención es que efectivamente hay bacterias que son capaces de degradar algunos de estos compuestos. Esto nos indica que, incluso en estas zonas, existen comunidades locales que tienen la capacidad de degradarlos. No sabemos si puede ser por exposición o si por forma natural la tienen. Nos interesa saber cuán comunes son y si existen rutas parecidas para otro tipo de compuestos”.

Potencialidades de las bacterias

El investigador del Centro IDEAL sostiene que “estas bacterias son capaces de hacer la degradación, un proceso bioquímicamente no muy barato, en temperaturas frías: el agua puede estar a uno o dos grados, incluso cero o menos. Entonces esto nos indica que las bacterias tienen un potencial interés para temas de biorremediación o degradación de estos compuestos en otros ambientes que no sea un ambiente controlado de laboratorio”. La biorremediación es un proceso biotecnológico que utiliza organismos vivos para recuperar un medio ambiente alterado por contaminantes.

“Estos compuestos son persistentes, duran mucho tiempo en el ambiente. Una vez los liberamos, aunque sea en baja cantidad, no tienden a desaparecer. El hecho de encontrar pequeñas bacterias flotando en aguas muy frías que son capaces de degradar a alguno de estos compuestos, es impresionante. Eso quiere decir que, incluso en zonas más prístinas como son los polos, los organismos tienen la capacidad de degradar a al menos algunos de ellos”, afirma.

El Dr. Höfer, que desde 2017 investiga los ecosistemas marinos de la Antártica y cómo el cambio global afecta su funcionamiento, concluye que “los microoganismos nunca dejan de sorprendernos. Siempre tienen la capacidad de adaptarse y de reaccionar. Cuánto nos puede afectar, cuánto no, cuánto útil puede ser o incluso la magnitud. Todo eso es lo que hay medir y tenemos que seguir investigando. Pero que exista la posibilidad y que hayamos detectado que ocurre, incluso en estas condiciones extremas, eso es siempre sorprendente”.

La investigación puede revisarse haciendo click aquí.