La investigación incluyó como modelo de estudio a caracoles y evaluó los efectos de la acidificación y el calentamiento de los océanos en interacciones biológicas.

Como consecuencia de la acidificación y el calentamiento de los océanos, el caracol negro (Tegula atra), presente a lo largo de toda la costa del país, modificaría su comportamiento alimentario y rendimiento fisiológico como resultado del cambio en la calidad nutricional y palatabilidad del alga huiro negro Lessonia spicata, y en la relación a la presencia de su depredador, la jaiba Homalaspis plana.


Este trabajo científico corresponde a parte de la tesis doctoral realizada por la investigadora Dra. Samanta Benítez, del Programa de Doctorado en Biología Marina de la Universidad Austral de Chile (UACh) y patrocinada por el Dr. Jorge Navarro del Instituto de Ciencias Marinas y Limnológicas (ICML) y Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL). Además, contó con el co-patrocinio del Dr. Nelson Lagos de la Universidad Santo Tomás (UST).


La investigación se centró en el caracol herbívoro Tegula atra, que habita desde las costas de Perú hasta Tierra del Fuego, y que posee un especial interés para el mercado gastronómico y actividad económica local. Este estudio se aplicó en especies del ambiente intermareal y se realizó en el Laboratorio Costero de Recursos Acuáticos de la UACh, en Calfuco, en la región de Los Ríos.


Según Samanta Benítez, investigaciones como estas generan la necesidad de más estudios para aumentar la capacidad de predecir consecuencias del cambio climático sobre interacciones biológicas, sobre todo en áreas críticas como los sistemas intermareales. Asimismo, enfatiza en la importancia de considerar la calidad nutricional y palatabilidad de las algas para comprender de mejor manera la vulnerabilidad y/o plasticidad de los organismos herbívoros y sus consecuencias ecológicas bajo un escenario de cambio climático.


Por su parte, el Dr. Jorge Navarro, académico del ICML e investigador del Centro IDEAL, destaca que estudios como estos ponen en valor a especies que son claves en el ecosistema y cómo el efecto de los factores de estrés de escala global son transmitidos de un nivel trófico al siguiente.
Los estudios fueron publicados en dos revistas de alto impacto: Environmental Pollution y Marine Pollution Bulletin.