Ocho grupos de investigación navegaron para estudiar la Floraciones Algales Nocivas (FANs). Los resultados preliminares de la campaña ratifican la importancia del área de estudio como ambientes marinos sensibles, biológicamente productivos y de gran biodiversidad.

ICEFAN es el nombre de la campaña oceanográfica que reunió a un equipo multidisciplinario de científicos con el objetivo de estudiar las Floraciones Algales Nocivas (FANs), comúnmente conocidas como “marea roja”, fenómeno natural que produce el incremento exponencial de microalgas y ocasiona una decoloración rojiza, verde o café en los océanos.

A bordo del buque científico Cabo de Hornos de la Armada de Chile, 20 investigadores zarparon desde Punta Arenas para adentrarse en los fiordos y canales de la región de Magallanes y Antártica Chilena, que históricamente han sido considerados altamente vulnerables a los efectos de la “marea roja”.

La expedición, financiada a través de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID) con el apoyo y colaboración de la Armada de Chile, fue encabezada por el Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACh) en conjunto con el Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) y la Universidad de Magallanes (UMAG). Asimismo, participaron profesionales de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), la Universidad San Sebastián (USS) y el Centro de Investigación de Ecosistemas de la Patagonia (CIEP).

Durante siete días de navegación, los científicos realizaron diez estaciones de muestreo  oceanográfico en un rango de profundidades de 200 a 800 metros, en una extensa  área de estudio que consideró el Parque Marino Francisco Coloane y la Reserva Nacional Kawésqar. La expedición fue liderada por el oceanógrafo Dr. José Luis Iriarte, jefe científico, académico del Instituto de Acuicultura de la UACh e investigador principal del Centro IDEAL.

La campaña contó con ocho grupos de trabajo interdisciplinarios que abordaron diversas temáticas y metodológicas: análisis de comunidades de virus, avistamiento de cetáceos, análisis biogeoquímico, extracción de sedimentos marinos, estudio de potenciales nuevas toxinas marinas y especies nocivas asociadas, características físicas y de bio-óptica de la columna agua y presencia de microplásticos en estos sistemas.

“Los resultados preliminares ratifican la importancia de los canales y fiordos como sistemas altamente productivos en términos biológicos y de gran biodiversidad marina durante condiciones de primavera. Esta zona es ambientalmente sensible, debido a la influencia del derretimiento de glaciares de borde costero, y su condición de relativa baja de oxígeno en profundidad, por ello, es clave considerarlas prioridad en términos de protección frente a perturbaciones antropogénicas de las distintas fuentes”, concluyó el Dr. Iriarte.