Mediante diversos análisis de ADN, se descubrió la presencia de una sola especie de Harpagifer, contrastando los registros actuales. Sin embargo, existen tres grupos altamente diferenciados genéticamente de la familia de estos animales espinudos presentes en la Patagonia.

En la zona subantártica, la suborden de peces nototenoidae no tiene gran interés para la industria o la pesquería. Sin embargo, su capacidad para soportar temperaturas cercanas a los 0°C y las variables ambientales a las que se ha visto expuesto en los últimos años debido al cambio climático han hecho que la comunidad científica ponga sus esfuerzos en descifrar su real adaptación a futuros escenarios.

Para esto, es importante estimar de manera fidedigna su clasificación, considerando la importancia de estos peces en los ecosistemas marinos del hemisferio sur. Actualmente, el registro taxonómico indicaba que existen dos especies de la familia Harpagiferidae en la zona subantártica: Harpagifer bispinis, presente en toda la Patagonia y H. palliolatus, pez endémico de las islas Malvinas/Falklands.

Con el fin de rectificar esta información, un grupo de científicos se dio la tarea de analizar las poblaciones naturales de las dos especies mencionadas a través de un análisis genético, abarcando desde la Patagonia (zona oeste) hasta las Islas Malvinas/Falklands, pasando por el estrecho de Magallanes. Los investigadores utilizaron dos aproximaciones en paralelo: marcadores tradicionales de ADN (basados en genes mitocondriales y ampliamente utilizados desde hace décadas) y análisis genómicos de ADN, también llamados SNP (Single Nucleotide Polymorphism), que corresponden a múltiples marcadores dispersos en el genoma.

“Las características ambientales, y la poca movilidad de los Harpagifer adultos nos hacían suponer que deberíamos poder encontrar diferenciación genética entre Patagonia y Malvinas, pero la pregunta era si debíamos considerarlos como dos especies diferentes”, fue el planteamiento que expuso el Dr. Nicolás Segovia, investigador del Instituto Milenio Biodiversidad Ecosistemas Antárticos y Sub-antárticos (BASE), del Instituto Milenio en Socio-Ecología Costera (SECOS) y autor principal del estudio.

Harpagifer bispinis ha tenido la capacidad para soportar temperaturas cercanas a los 0°C y las variables ambientales del cambio climático © Mauricio Ergas

Utilizando marcadores tradicionales, los investigadores no encontraron diferenciación genética entre Patagonia y Malvinas, lo que sugiere que, en la zona estudiada, Harpagifer está compuesto por una sola especie, contrastando con los registros vigentes. Sin embargo, los análisis genómicos sí determinaron una alta variación genética en el área, incluso logrando detectar dos grupos de poblaciones, uno al norte y otro al sur del estrecho de Magallanes, además de un tercer grupo altamente diferenciado presente en las islas Falklands.

“Este estudio abre diversas interrogantes sobre este grupo de peces y los estudios de distribución de la diversidad genética en el área. ¿Podría ser el estrecho de Magallanes una barrera para especies de poca movilidad? ¿Cuánto de lo que consideramos históricamente como especies distintas, realmente lo son?”, mencionó el Dr. Segovia.

“Analizar los patrones biogeográficos y la historia evolutiva de los organismos del océano Austral requiere el uso de análisis integrativos que incluyan distintas disciplinas (análisis morfológicos, marcadores tradicionales, marcadores genómicos, entre otros). El objetivo del trabajo era poner en evidencia que los resultados basados en datos genómicos (SNPs) no son suficientes para describir y/o discriminar especies”, añadió el Dr. Claudio González-Webar, del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (IDEAL) de la Universidad Austral de Chile (UACH), quien participó del estudio.

El investigador agregó que, “si nos hubiésemos quedado sólo con los datos genómicos probablemente habríamos descrito tres especies de Harpagifer, pero no fue así”.

El estudio, publicado en la revista científica Proceedings of the Royal Society B, expone finalmente la necesidad de poner en perspectiva la idoneidad de cada herramienta de estudio para determinar la variabilidad de genética existente en un territorio.