La erupción ocurrida hace seis años en la Región de Los Lagos permitió analizar cómo la ceniza “fresca” contribuye a los ecosistemas marinos de áreas aledañas al volcán.

Qué Pasa, La Tercera. Se trató de una de las erupciones volcánicas más grande de las que se tenga registro fotográfico en Chile. Un 22 de abril del 2015, el volcán Calbuco, ubicado en la comuna de Puerto Varas, Región de Los Lagos, hizo erupción después de 54 años de inactividad, provocando la evacuación temporal de más de seis mil personas, cancelación de vuelos en el cono sur, y diversos daños en obras públicas, entre otros efectos.

La erupción provocó flujos de lava y dispersión de ceniza volcánica, las que se esparcieron a través de una inmensa columna eruptiva por varios días, totalizando al final del proceso tres pulsos eruptivos en el lapso de una semana, cubriendo de material piroclástico la superficie sólida y las aguas del sector, una oportunidad que el biólogo marino, Dr. Maximiliano Vergara -quien cursaba su doctorado en aquel entonces- no desaprovechó.

“En ese momento estaba planificando la investigación de mi tesis. Cuando explotó el volcán Calbuco justo se dio la coincidencia de que teníamos desplegada una estación de monitoreo oceanográfica de largo plazo en el Fiordo Reloncaví, lo que nos permitió analizar el efecto de la ceniza recién expulsada sobre este ecosistema, el más cercano al lugar de la erupción”, comenta el biólogo marino del Centro de Investigación Dinámica de Ecosistemas Marinos de Altas Latitudes (Ideal), de la Universidad Austral de Chile (UACh).

El Dr. Vergara realizó varias campañas en terreno, donde recolectó muestras de ceniza fresca, las que se enviaron a Alemania bajo estrictos protocolos de conservación. El trabajo del investigador del Helmholtz Centre for Ocean Research Kiel (GEOMAR), Dr. Mark Hopwood, determinó cuánta era la cantidad de hierro que este material liberaba en contacto con el agua. “El hierro es un componente limitante tanto en el Océano Pacífico como en la Antártica. En el caso de una erupción volcánica, la cantidad de material que se libera en la atmósfera es grande, son dinámicas de pulso muy fuertes”, explica el Dr. Vergara.

Leer más en La Tercera.