El 21 de julio de 1983, en la base antártica rusa Vostok (78º 27º S), ubicada a 3.500 m de altitud y a 1.300 km del polo sur, se registró la temperatura natural más baja detectada en el planeta: -89,2 °C. Sin embargo, las temperaturas en este continente varían de acuerdo a la latitud. En la zona de la península antártica e islas adyacentes, por ejemplo, la temperatura es más alta debido a la influencia del clima marítimo.